Respuesta a: Monte Tzión

#12220
Félix Guttmann
Moderador

En Samaria no habitaron las diez tribus del reino de norte: Israel, y mucho menos porque se hayan separado del reino de Israel. Ello sin descontar que en ese territorio es imposible que hayan habitado tantas personas y que la historia no haya guardado su estancia al punto que no hayan reclamado sus derechos ante el actual Estado de Israel.

En el año 926 a. C., las tribus del norte se rebelaron contra el Rey Roboam, hijo de Salomón. De esta rebelión surgieron dos reinos: el de Israel, en el norte, con su capital en Siquem (hoy Nablús) y el de Judá, en el sur, con su capital en Jerusalén. En el año 875 a. C. el rey de Israel, Omrí, trasladó la capital a Samaria.

En el año 722 a. de C. el rey Sargón II de Asiria invadió el Reino de Israel y dispersó a la población por otras zonas de su imperio. El reino fue repoblado con gentes de otros lugares. Los israelitas deportados entre otras naciones perdieron su identidad y nunca regresaron a tierras de Israel.

Usualmente se dice que fueron diez las tribus perdidas de esa nación: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Zabulón, Isacar, Dan, Gad, Asher, Neftalí, José y Benjamín, sin embargo la posterior nación judía (reino del sur) fue conformada por tres tribus: levitas, judíos y benjaminitas.

Según la tradición, los samaritanos son descendientes de Manasés y Efraím, hijos de José.

La Biblia cuenta que el pueblo original marchó al exilio(en realidad sólo la elite intelectual) y fue reemplazado por gente foránea a quien se le dio cierta instrucción religiosa similar a la judía. Aunque el pueblo samaritano, originado con esta mezcla, reconocía la Torá, fue despreciado por el pueblo judío. En realidad sólo la élite eclesiástica e intelectual sufrió el exilio asirio, al sustraerse del pueblo a los depositarios del saber más ortodoxo, este generó liderazgos con una tradición judaica pero distinguida de la ortodoxia reemplazada, lo que fue explicado por las élites desarraigadas como una mezcla ilegítima.

En cuanto al monte donde pudo haberse dado el encuentro de Jesús, con sus acompañantes, con los dos mensajeros de las alturas, por distancia, geografía e historia sería en el Monte Tabor y no en las alturas del Hermón.

El monte Tabor (en en hebreo: הר תבור‎, Har Tabor) está localizado en la Baja Galilea, al este del Valle de Jezreel, 17 kilómetros al oeste del Mar de Galilea. Su altura es de 575 msnm (1.843 pies) y se eleva a 400 m con respecto a su entorno. Su cumbre se destaca desde lejos. Visto de este a oeste (desde Kfar Tabor) su cumbre es muy aguda; visto de sur a norte (desde Afula) es redondeada.

Se lo conoce también con el nombre de Jebel a’tur (en árabe), Itabyrium y el Monte de la Transfiguración. Se cree que es el sitio de la Transfiguración de Jesús y de la batalla entre Barak y el ejército de Jabin, comandado por Sisera.

Justo antes de la transfiguración, Jesús y sus discípulos se encontraban en la región de Cesarea de Filipo, el pueblo de Banias del día actual. (Mr 8:27.) No es improbable que Jesús y los apóstoles se marchasen de esas inmediaciones o de la región cuando fueron a la “montaña encumbrada”. (Mr 9:2.) Desde el siglo IV E.C. se ha considerado el monte Tabor como el lugar tradicional de la transfiguración, aun cuando está a unos 70 Km. al SSO. de Cesarea de Filipo. Mateo 17:1 nos dice «seis días después…» y en seis días bien podían haber hecho 70 km.

Con respecto a que «el Señor edificaría un monte espiritual con los verdaderos adoradores donde estaría realmente el templo del Dios vivo», encontramos que la palabra «spiritu», de donde derivan términos como «espiritual», es latín, y la Biblia viene de las fuentes del arameo, hebreo y griego koiné, y en su lugar está la voz hebrea «ruah» y la griega «pneuma» y ambas denotan al «viento». Hay un «viento» SAGRADO o consagrado (DEDICADO) («ruah ha kodesh») a los asuntos del Altísimo de cara a los embates del imperio de Satán y existe el «viento» INMUNDO.

Los verdaderos «adoradores» o servidores terrenales lo harán reconociendo al Padre, integrados en ese «viento» o colectivo de mensajeros consagrado a la misión delegada, y lo harán conforme a la verdad, «porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.

«Y ———-no vi en ella templo——–; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero» (Rev 21:22-1 R60)

FGuttmann.