Respuesta a: La rebelión de Satán

#5051
Félix Guttmann
Moderador

Benoni:

Para tener una comprensión adecuada de lo que informó Yeshúa cuando dijo que él vio «a Satán caer del cielo como un rayo»(Lc.10:18), es conveniente acudir al contexto de esa información (Lc. 10:17-21).

Los setenta discípulos volvieron con gozo de esa comisión que recibieron y de esas experiencias que tuvieron, diciendo:

«Señor, aun los ‘shedím’ (del griego ‘demonios’) se nos sujetan en tu nombre».

Si ellos se alegraron que los ‘vientos’ (latín ‘espíritus´) ‘inmundos’ les obedecían en el nombre de «Yeshúa ha mashiaj», justo decirles que el Señor visualizó perfectamente el proceso del derrumbamiento del imperio satánico, desplomarse en todos los ordenes, cayendo, dejando de existir en ese universo contaminado de manera tan vistosa, rápida y estruendosa como cae un rayo en medio de la oscuridad.

Lucas 22: 3, nos informa que el imperio satánico -mediante sus enviados- «entró» (influyó y convenció) a Yehudá, Ish (varón) de la ciudad de Cariót (Judas), el cual era uno del número de los doce; para que negociara la entrega de Ha Mashiaj.

Judas, en esos tres años y medio se fue desilusionando de Yeshúa (Jesús) al ver que no actuaba como los judíos esperaban que lo haría ‘Ha Mashiaj’, El Ungido o comisionado del Altísimo para libertar a su nación de los invasores, que además eran considerados infieles o impuros.

Judas en secreto -obviamente- entabló en varias ocasiones conversaciones con los principales o ‘príncipes’ del Sanhedrín quienes estaban decididos a capturar a Yeshúa en secreto y matarlo, en principio y si les era posible sin dejar rastros de su cadáver, lo cual parecería al pueblo una desaparición o huida de alguien falso y mentiroso.

Judas encontró la posible oportunidad en las fiestas de Pascua, por ello «fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. Ellos se alegraron, y convinieron en darle el dinero» acordado.

Desde ese día Yehudá se comprometió en esa negociación, «y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.»

FGuttmann