Respuesta a: ¿Qué es la salvación?

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Félix Guttmann
Moderador

Hector:

a) La palabra «Orar» viene del latín, es platicar, hablar.

No se necesita saber ningún idioma en especial o en particular para hablar con el Padre o con Jesús.

Desde luego que con el Padre o con Jesús no pelearemos al hablar, pero sí podemos, en los casos en que es necesario que Satán se entere de nuestras convicciones, el exigir algo, si tenemos en cuenta nuestra condición de soldados de Cristo, si es que lo somos.

b) La alabanza en si es el reconocimiento de la existencia del Padre y de Jesús en el universo, el ser conscientes de lo que ellos son, y para ello no hay días ni lugares.

«Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren» (Jn 4:21-24).

La alabanza es un «sacrificio» (Heb. 13:15):

«Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre»

Confesar su nombre es actuar en conformidad con lo que es el Padre.

Confesar no es solamente pronunciar o nombrar su nombre.

Una confesión es una declaración que sale de la verdad de nuestro ser.

La alabanza no es necesariamente un rito, o cantar sea en casa o en la iglesia, ni danzar o bailar, y mucho menos «palmear» como los pinguinos.

c) Debemos asistir a una congregación en la cual formemos parte de sus objetivos, como siervos útiles a la causa de Jesús, y no para ser parte numeral de la membresía y pagar (diezmos, ofrendas) para asistir a los espectáculos dominicales, o programas durante la semana, ni para que nos digan cosas reconfortables o promesas o supuestas profecías cada vez que asistimos.

Debemos asistir a una congregación donde podamos ejercer la unción que hayamos recibido y no ser individuos sujetos a los líderes para quienes somos solamente sus ovejas y motivos para sus inspiraciones.

Con solo leer la palabra y ver videos como los de Camino Luz no hacemos nada por nosotros mismos ni por nadie.

Debemos ser hacedores de la Palabra. Ser activos, llevar la Palabra, enterar a los demás de lo que creemos. Nos corresponde actuar según lo que hemos comprendido. Ser libres atacando las fortalezas del mal, iluminando donde haya oscuridad. Ser soldados de Cristo. Multiplicar los talentos recibidos y no depender de otros a quienes solo les interesamos como miembros, siempre y cuando hagamos su voluntad y no la de Dios.

Evalúa Mateo 25.

Debemos hollar al reino de las tinieblas.

FGuttmann