Respuesta a: ¿Qué es la salvación?

#6170
Félix Guttmann
Moderador

Javier:

Cordial Saludo

No es trascendente lo que algunos opinen con respecto de este tema y menos para tratar de avergonzar a los demás en ese sentido, utilizando esos apartes como «prueba» de que las personas, delante de mucha gente, en ese «juicio final», serán avergonzadas de los pecados que cometieron, porque en los mismos juicios que se ventilan en los estrados de este mundo lo que menos sienten los que son procesados e incluso hallados culpables es vergüenza, y si son políticos todos aducen tener la conciencia «tranquila» y si son militares que cumplieron ordenes.

En el juicio «final» se sacarán a relucir las razones por las cuales los presentes están allí en ese lugar, primeramente los que al fallecer no fueron remitidos al lugar que Jesús llamó el «seno de Abraham» o aquellas que no murieron y cuyos comportamientos no afinan con la escala de valores del «reino de los cielos».

Pablo fue claro al respecto cuando escribió que todos los que sin sujetarse a ley del Altísimo han transgredido, cometiendo injusticias para con ellos mismos y para con los demás, de todos modos sin acudir a esa ley igualmente «perecerán», es decir, que de todas maneras asistirán a ese juicio y se les determinará en justicia donde les corresponderá vivir eternamente.
En esa perspectiva, resaltó Pablo, que «todos los que bajo la ley han transgredido, por la ley (que conocieron) serán juzgados» ese día, «porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados«.

«Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio» (Rom 2:12-16 R60).

Todos los lideres, sean o no religiosos, han de responder por sus gestiones, de la manera como cada persona responderá por sus decisiones.

En el caso de los creyentes en Jesús, si una persona entonces dedica su vida a una obra que Jesús no le delegó, pero que logró hechos de justicia ello no indica que será condenada por Jesús, pero sí «sancionada».

Al respecto Jesús aclaró a sus seguidores: «Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es» (Mar 9:40 R60), porque «el que no es conmigo, contra mí es» enfatizando que la persona que con él «no recoge, desparrama» (Mat 12:30 R60).

Muchos cristianos, los que hacen algo que aparentemente es válido, aunque sea obviamente de buena fe, de todos modos «desparraman», es decir que esparcen, como el niño que desparrama sus juguetes por toda la habitación. Dispersan el tiempo, las finanzas en obras que parecen justas pero que no se ajustan a lo que Jesús está llevando a cabo. Estos derrochan, malgastan los bienes. Muchos líderes cristianos están desparramando el dinero en temas que no tienen que ver con obras que Dios preparó de antemano para que las desarrollaran los seguidores de Jesús.

Por ejemplo, las «iglesias», las «pudientes», no suelen generar empresas y de esa manera fuentes de trabajo. Usualmente utilizan a sus «ovejas» en calidad de «voluntarios», en vez de asegurarles un salario o una compensación según las donaciones que reciben. Levantan grandes edificaciones, organizan impactantes escenarios, espectáculos y demagogias para impresionar, y solo recaudan dineros y especies («donativos») para llevar a cabo sus intereses en vez de reinvertirlos en la calidad de vida integral de sus congregados.

Sin embargo, ese tipo de actitudes, comportamientos, actividades no necesariamente conllevan una condenación o que las personas «pierdan sus vidas».

Nadie «pierde su vida», sea justo o injusto, porque todos, justos e injustos, han de resucitar, unos para vida eterna participando en la creación de la creación y otros para vivir eternamente pero sin poder participar en la creación (Joh 5:28-29 R60).

Si no nos dedicamos a lo que Jesús delega, ello quiere decir, que no somos sus seguidores, solo creyentes, ni siquiera discípulos, por ello él advierte que de cara a la gran tribulación que se avecina, muchos procurarán salvarse de su embate, pero que «pocos lo lograrán» (Luk 13:23-28 R60), y ello refiriéndose a los que lo procurarán, no a los que se creen salvos, sin haber experimentado el medio de salvarse, que es el arrebatamiento o no dejarse implantar el chip financiero si son excluidos de ese arrebatamiento.

«Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mat 7:13-14 R60).

Ciertamente, básicamente nuestra vida la debemos dedicar a dar a conocer y entender este problema al prójimo, si conocemos de fondo el problema.

Bien lo dices, que «las obras de los cómplices de satan son claras», resaltando la de los «grandes», que sin duda lo son, pero la de los «pequeños» también ayudan a que las de los «grandes» realcen, así que lo de las «posibilidades» para los «pequeños» dependerá de lo que hagamos los que no nos creamos estar entre los «pequeños».

De ello no se encargarán los que escriben en los libros. Deben hacerlo todos los que vean quiénes realmente son victimas del problema y quienes no.

FGuttmann.