Respuesta a: ¿Qué es la salvación?

#6221
Félix Guttmann
Moderador

Adrian:

Jesús declaró haber vencido al «mundo», pero no al pecado. Al respecto aclaró que muchos en su pecado morirían (Joh 8:21-24 R60), por no saber quién es en realidad Jesús. Si Jesús hubiese vencido al pecado, no lo estaríamos experimentando ni en nosotros mismos ni en nuestro entorno. Por ello bien lo advirtió: «Y cuando él venga (quien lo reemplaza), (1) convencerá al mundo de pecado, (2) de justicia y (3) de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar«(Joh 16:8-12 R60).

La terminación o victoria sobre el pecado es personal, por ahora (1Pe 4:1-2 R60).

«pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado«, pero es un hecho que ello en muchos no nos sucede. No tenemos comunicación ni una común unión entre creyentes en Jesús. Eso ya en si es pecado. Los católicos rechazan a los que no lo son, entre «evangélicos» brilla por su ausencia esa «comunión» o unión común que debería unirlos bajo una sola fe o visualización. Cada quien sale en defensa de sus líderes mortales, a quienes no podrán santificar ni beatificar cuando fallezcan, por no ser católicos, sin embargo sufren de «pastorlatría» y de «eclesiastología», porque cada quien cree que está en la verdadera «iglesia» y desdeña de su «hermano» porque este asiste a su otra «verdadera iglesia». Por eso y por más, «si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.» Pero «si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros» (1Jo 1:7-1 R60), y pecado es no servirle a Jesús siguiéndole (Mt. 10.37-42; 1Jo 2:1-6 R60)

«Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (…) (1Jo 5:4-8 R60).

La victoria sobre el pecado será un hecho al terminar el milenio, previa victoria sobre la corruptibilidad de quienes experimenten ese arrebatamiento y de aquellos que asimismo la experimenten al retornar Jesús y reinar en esos mil años (…).

Así que, hermanos míos amados, (1) estad firmes y constantes, (2) creciendo en la obra del Señor siempre, (3) sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano» (1Co 15:54-58 R60).

El tema es ¿quién está firme y constante si ni siquiera define en lo que cree sintiéndose cristiano? ¿Quién realmente «crece» «en la obra del Señor» si mantiene calentando silla en su «iglesia», cómodamente participando del menú sabatino o dominical, sujeto a un organigrama que necesariamente no está haciendo «la obra del Señor», sino trasquilando a las ovejas que allí asisten? ¿Cuál es el «trabajo en el Señor» que cada quien está sacando adelante, si las mayorías dependen de las decisiones de sus líderes y no de Jesús?

FGuttmann.