Reply To: ¿Por qué los Israelitas adoraban a Jehová?

#11371
Félix Guttmann
Moderador

Carlos:

Antes de entrar en materia es conveniente despejar el significado de «adorar».

Desde la perspectiva hebrea o griega es ante todo un reconocimiento. Como resultado de ese reconocimiento surge la aceptación, luego la sujeción a quien se le ha reconocido y aceptado. Luego hacer su voluntad. «Adorar» no es entonces cantar ni bailar.

A «Yehovah» no solamente le adoraron los israelitas. Su manifestación se encuentra desde la rebelión del «querub».

A partir de lo que reseña Génesis 2.4 encontramos a «Yehovah» junto con «Elohím» (la fuente no dice «Jehová Dios», sino «Yehovah-Elohím»), actuando en ese escenario. Ese aparte, Génesis 2.4, en hebreo no hace mención de algunos ‘orígenes’ sino de ‘toldót’ o generaciones, y esas generaciones actuaron desde esos tiempos ‘adorando’ tanto a ‘Yehovah’ como a ‘Elohím’ según los propósitos de cada una de esas entidades o ‘personas’.

Esas generaciones reconocieron que no era ese «querub» quien decía ser, el «Señor» y el rey, y por ello ‘públicamente’ le rechazaron, reconociendo a ‘Yehovah’ y a ‘Elohím’ como sus adversarios y les aceptaron y se sujetaron a ellos para hacer la voluntad tanto de ‘Yehovah’ como de ‘Elohím’: contra atacar bélicamente a Satán y a su imperio.

Ambos, ‘Yehovah’ y ‘Elohím’ se enfrentaron y aún lo hacen al imperio de Satán. Para quienes siguen a ‘Yehovah’ y a ‘Elohím’ el problema no es «adorar» al PADRE, sino formar parte activa en una de las dos entidades o «personas».

Los seguidores de Jesús lo son porque le «adoran», no cantando ni bailando, sino primeramente reconociéndole como su «Señor» y como su «rey», rechazando así a Satán y a su imperio de muerte. «Adoran» al HIJO porque le sirven haciendo la voluntad, pero……….. del Padre (!), porque el HIJO hace la voluntad del Padre, no la de Yehovah ni la de Elohim, porque el HIJO es SUPERIOR a TODOS, incluyendo a YEHOVAH y a ELOHIM.

Yehovah no va a ‘volver’ en la ‘gran batalla’, porque Yehovah no ha dejado de estar involucrado en su misión, atacar bélicamente al imperio de Satán.

El escenario afectado experimentará por penúltima vez el actuar tanto de Yehovah como de Elohim en esa «gran batalla» y por última vez al terminar el milenio del reinado de Jesús (Rev. 20.7-10).

Quienes ‘adoran’ a Yehovah siguen sus ordenes, que están relacionadas con la guerra, como así significa ese nombre: «Varón de guerra», y quienes ‘adoran’ al HIJO siguen sus mandatos y los mandatos del HIJO no tienen relación contra ‘carne y sangre’, como sí la tienen quienes ‘adoran’ a Yehovah o a ‘Elohím’, porque los seguidores de Jesús «no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes».

A estos frentes se les confronta tomando «toda la armadura de Dios», para que podamos «resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.» Los seguidores del HIJO debemos estar «firmes, ceñidos nuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podamos apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomando el yelmo de la salvación, y la espada del Viento, que es la palabra de Dios; orando (contactándonos) en todo tiempo con toda oración y súplica en el Viento, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos (…) «(Ef. 6:12-19).

Todos, sin excepción, estén «adorando» a Yehovah o a Elohím o a Jesús, hemos de «adorar» al PADRE, pero lo hacemos sujetos a quien «adoremos».

FGuttmann.