¿Jesús estuvo casado? El Santo Grial, los Templarios y el linaje Merovingio

¿Jesús estuvo casado? El Santo Grial, los Templarios y el linaje Merovingio

Templarios y el santo grial

Templarios y el santo grial

La copa usada en la Última Cena, la conservación de la sangre de Jesús y la ideología de su descendencia terrenal con María Magdalena y de una orden secreta que cuida celosamente este secreto, son un tema que hoy se ventila cada vez con mayor regularidad.

Mitos desacreditativos han tomado insipiente fuerza en siglos recientes, tratando de hacer la guerra a los criterios católicos y al relato convencional de Jesucristo, en muchos casos, con interés de generar nuevas ideas que vendan nuevo material sobre Jesús, un personaje que siempre llama la atención, y a muchos que saben manipular la conciencia social ayuda a mejorar su economía.

La historia oficial de la vida conocida de Jesús está patente en los Evangelios, pero, de maneras que causan debate, algunos han afirmado conocer escenas de su estancia en la Tierra que la Biblia no menciona, como sus viajes por Grecia, Egipto y la India, antes de iniciar su ministerio; la posible relación suya y de Juan el bautista con los esenios; su visita a la América precolombina; pasando a cuentos de tendencia islámica, como la creencia motivada en muchos sectores musulmanes que sostiene que en Getsemaní, antes de su “pasión” fue llevado al Cielo, de modo que no murió.

Fábulas como estas se ven muy frecuentemente asociadas a las leyendas templarías. De ahí la tradición que algunos abrazan, la cual dice que Simón de Cirene llegó en el mejor momento para ayudar a Jesús a cargar la cruz, pues ahí se intercambiaron identidades, de modo que Simón volvió a su vida cotidiana, siendo realmente Jesús, mientras el Jesús corpóreo que muere en la cruz era realmente el que poseía el alma de Simón. Incluso algunos dirían, según otra leyenda, que José de Arimatea tomó sangre de Jesús y la conservó en la copa de la Última Cena.

Simón de Cirene

Simón de Cirene

Estas ideas endebles no cobrarían ninguna fuerza de existir un conocimiento medianamente inculcado sobre el papel de Jesús en el mundo. Casi nadie, que acepte la parte existencial de Jesús en Judea hace 2.000 años, descree o desaprueba sus enseñanzas, viéndolo como un “iluminado” –igual que Siddhartha Gautama- o hasta un “maestre” de la masonería –igual que Salomón-. ¿Cómo llegan a formarse estos criterios quiméricos y ambiguos? Por la falta de información y comprensión, esencialmente orientada al trabajo múltiple que estaba en manos de Jesús para sacar adelante.

Siddartha Gautama

Siddartha Gautama

Si vemos a Jesús como alguien más que nace y alcanza una grado elevado de comprensión del ser y de la conciencia, y no hay más datos, entonces es fácil postular cualquiera de estas hipótesis y darles crédito, ya que su sola tortura y muerte serían vistos como una tragedia que desearíamos haber evitado.

Los mitos

Krishna, Horus y Jesús

Krishna, Horus y Jesús

Si Jesús estuvo de viaje antes de su ministerio o si conocía a los esenios no es un factor que tenga porque extrañar, ni cambiar la visión de las cosas. Algunos se sulfuran o irritan con respecto del relato de Nefi sobre una familia descendiente de la tribu de José que habría ido a parar a América en el 600 a.C. Está al juicio de cada cual considerar la importancia o simplemente mera ridiculez de estas afirmaciones. Otros se enojan si les cuentan de un astronauta americano que viaja en el tiempo, al pasado, para recoger más datos sobre Cristo. No obstante, hay factores que sí son elementos nocivos que no caben en la aljaba de la lógica, como ciertas fábulas perniciosas, unas de ellas musulmanas, otras masónicas y otras de afán social por desacreditar al cristianismo en general.

Aunque la masonería históricamente aún no existía en tiempos de Jesús, las logias presumen de haber tenido en sus filas a Jesús o al rey Salomón, argumentando que esta sería la razón de su gran sabiduría. Lo cierto es que hasta 1717, cuando se fundó la Gran Logia para Londres y Westminster, la masonería no estaba institucionalizada, aunque muchos iniciados en las artes esotéricas y la filantropía pertenecían a sendas sectas o sociedades secretas que emulaban los conocimientos de la antigua Escuela de Misterios egipcia, mientras también se conocía a los “albañiles” por levantar monumentales construcciones. Claramente Salomón no estaba exento de estos conocimientos, pero nunca perteneció a una orden hermética, aclarando que su conocimiento le fue vertido por “intervención divina”. Por su parte, Jesús estuvo solo 7 años en Egipto en su infancia, y de sus años antes de iniciar el ministerio no se sabe nada a ciencia cierta, pero sus enseñanzas públicas dejan muy claro que no era masón: su predicación fue abierta y sus valores espirituales orientados a perfeccionar la ley que Israel recibió con Moisés. Cabe recordar que oficialmente la masonería no es una religión, y que los israelitas tenían prohibido el esoterismo y el seguimiento a tradiciones extranjeras –como en este caso las egipcias-.

Ascendido, pero no crucificado

Sin embargo, hay otros mitos aún más ponzoñosos, creyendo ver en la salvación de Jesús de la cruz un acto aliviador para este gran sabio, pero lo cierto es que Jesús nunca escondió sus verdaderas intenciones, dejando claro una y otra vez que le era necesario subir a Jerusalén, padecer a manos de foráneos, morir y resucitar al tercer día, para cumplir lo que de él habían advertido siglos antes los profetas de su tierra. Jesús enseñó que la muerte no es el final ni se le debe temer, porque a la larga todos los seres humanos, en algún momento, dejan esta vida. Lo que trasciende es lo importante, el factor de qué ocurre después, y aquí entra el pasado de su pueblo, explicando que habrá un Juicio después de los eventos finmundistas, y que las personas justas heredarán la Tierra renovada, pero con cuerpos físicos. Ergo, para que un hombre obtenga nuevamente un cuerpo es necesario que ocurra un “milagro” y que la muerte libere al espíritu que había llegado al inframundo. Entonces, la resurrección de Jesús marca un hito histórico dando vida a los vaticinios y mostrando que la inmortalidad es un hecho en la figura de Jesús. Por tanto, si alguien sale de una cárcel porque otro paga su fianza, en el pasado el liberado estaba en deuda con el libertador, por lo que, si Jesús libera al mundo, ahora es “Señor del mundo”.

No hace falta ser judío para reconocer estos detalles: todos los pueblos del pasado estaban familiarizados con una vida después de la muerte, aunque en el inframundo, y con un deseo de inmortalizarse y vivir eternamente. Jesús fue enviado con el fin de hacer esto real, además de enseñar al hombre el camino de la perfección. Aún con todo, falta otro ingrediente, el cual la mayoría de analistas pasan por alto, que es el endeudamiento espiritual que un alma acarrea al violar las leyes naturales. Incluso los musulmanes, siendo monoteístas y enraizados en el judaísmo y el cristianismo, no lo comprenden (dicen que se sustentan en la TANAQ y los Evangelios, pero aún así no entienden que aquello en lo que creen y se basan siempre ha advertido que el Mesías debía de padecer, morir y ser alzado para recibir el poder sobre todo dominio, incluyendo la muerte). Toda acción del hombre suma cargas negativas en su identidad, su ser, que posteriormente le son retribuidas, aunque sobre esto Teodosio eliminase toda mención en la Biblia. Si el hombre alcanza la Resurrección prometida y verificada –con la misma resurrección de Jesús y otros muchos con relación a él- se le juzgará con base a estas acciones, para recompensarle si hizo bien o mal, o para llevarle a donde este con aquellos que son como él; para que el mal no dañe más al bien, ni el bien se vea más coaccionado, herido, perseguido y humillado por el mal.

Si bien, no era de extrañar a ningún pueblo antiguo que una víctima virgen se sacrificase a los dioses para aplacar su ira o para solicitar favores, no porque estuviesen locos, sino porque estas culturas, y las civilizaciones que les precedieron, tenían conocimiento sobre fuerzas que están más allá de nuestra comprensión y que dominan los estadios de la subconsciencia, la mente y el mundo de los muertos. Pagar con la propia vida para liberar a millones de personas no tiene entonces nada de extraño, y más bien mucho sentido.

Si Jesús fue un iluminado o no, carece de relevancia, toda vez que los profetas y apóstoles hablaron también siendo guiados por el Espíritu Santo, como ocurrió con el propio Jesús, de quien se deja claro que, a medida que crecía y se desarrollaba, el Espíritu Santo también actuaba más en él, fuera de la idea que cada cual pueda tener sobre qué es el Espíritu Santo. Además, él dejó claro que sus palabras no eran propias sino que decía lo que había recibido de Dios, lo cual no es de extrañar si sabemos que siempre ha habido una intervención divina en los asuntos humanos, en diferentes épocas, lugares, circunstancias, e incluso de parte de distintas hegemonías que no pertenecen a la humanidad ni a los mortales.

El Grial

La Orden de Caballeros Pobres de Cristo, que luego pasó a conocerse como Caballeros Templarios u Orden del Temple, se pusieron en existencia entre 1118 y 1119, andando por Jerusalén hasta 1128, que es cuando se unieron a los “hospitalarios” en la defensa de Tierra Santa. Ciertas leyendas sostienen que durante ese tiempo escarbaron el monte Moria en busca de tesoros del Templo de Herodes (como se suele definir al Segundo Templo de Jerusalén), o más antiguos, como la mismísima Arca de la Alianza, que desapareció en días de Jeremías, antes de la toma del lugar por parte de Nabuzaradán y sus tropas.

santo grial

En algún momento creció la hipótesis de que un miembro del Sanhedrín, José de Arimatea, tomó el cáliz de la Última Cena de Jesús con sus discípulos y guardo sangre del Señor ahí. De manera que los Templarios serían los depositarios de reliquias sagradas, y entre ellas un artefacto al cual nunca antes se había idolatrado o dado relevancia: la copa. Aunque Jesús no se centró en la copa sino en el simbolismo de lo que contenía, quienes desconocen la profundidad de estos elementos, tratan de hallar en el cáliz otro nuevo mito, llegando incluso a fantasear sobre pinturas, formas o mensajes ocultos que ni siquiera se corresponden con la mentalidad hebrea, que es en torno de la cual gira todo el asunto.

Para quienes no conocen las tradiciones judías, es fácil imaginar a José de Arimatea metiendo sangre humana en un recipiente. Lo cierto es que la sangre tiene tal trascendencia, física y simbólicamente, que habría sido impropio guardar la sangre de Jesús, y mucho menos sin su consentimiento. Si este hombre no pretendía que en algún momento en el futuro se clonase a Jesús, o se realizase alguna especie de ritual satánico con su sangre, carece de relevancia que la guardase, toda vez que Jesús mismo dejó claro que el vino era su sangre, como alegoría admisible para englobar el significado en sí. Fuera de esto, la copa simboliza un acontecimiento, en este caso el suyo: padeciendo ante los romanos y falleciendo en la cruz para liberar de sus transgresiones a muchos.

Toda reliquia religiosa cobra gran interés y valor si se cree en su existencia y su vinculación con el tema. ¿Por qué entonces centrarse en un símbolo y no en otro? Porque el pan y el vino ya estaban monopolizados por los católicos, y si alguien quiere destacar intenta ser original. Inventar que este José, en un momento del cual no hay constancia, sacó sangre de Jesús, da vida a un nuevo cuento, más vampírico que ceñido al hilo del asunto, pero con nuevas excusas para otra novela. Ya es de extrañar que, habiendo Jesús perdido toda su sangre para el momento en que le clavan la estaca en la cruz, en el Gólgota, José de Arimatea hubiese conseguido una ración para él, sin que nadie le viera –siendo que él no se cuenta entre los testigos, sino más bien pidiendo el cuerpo de Jesús a Pilatos durante esos acontecimientos-, sin que los que estaban con Jesús le vieran, sin que los redactores de los hechos lo notificasen y sin que la guardia que evitaba el acercamiento de los “criminales” le importunasen.

María Magdalena

A pesar de que el Nuevo Testamento ni vincula sentimentalmente a María Magdalena con Jesús ni insinúa que el propio Cristo tuviese esposa, el morbo de sacarle más jugo a su historia y eliminar el aspecto moralista y espiritual de la castidad en Jesús, ha llevado a otro mito: el Priorato de Sion y la sangre Merovingia.

 

Jesús y Maria Magdalena

Imagen de la pintura de Da Vinci modificada, insinuando que había una relación entre Jesús y María Magdalena

Para que el sacrificio de Jesús fuera puro, era claro que él mismo debía sujetarse a los cánones que plantea la sociedad y los principios establecidos sobre la castidad. La propia ley de Moisés y los profetas habían advertido, mucho antes del nacimiento de Jesús, todo lo que señalaría que él era el Ungido, y que estaba puro en todo sentido. Aunque el matrimonio es sano ante Dios, no tiene la misma excelencia que el sacrificio propio en la abstinencia para un servicio a Dios, como se apreció en la propia vida de Pablo –quien no era superior a Jesús, sino un siervo útil-.

Imaginar a un Jesús casado y con hijos lo hace más humano, pero también le daña el papel importante que él quería reflejar en relación a la virginidad, no solo como algo físico, sino como el ser inmaculado de toda cosa dañina, tanto para el cuerpo, como para la mente y el espíritu, de la misma forma que ya otros muchos sabios antes y después de él también expusieron; mostrando un mayor interés en el valor de lo excelso que en las pasiones y deseos físicos. No cabe duda que cualquiera que leyese las cartas de Pablo, en vez de novelas de ficción, comprendería con mayor amplitud la relevancia de este hecho.

Algunos dicen que Jesús tuvo una hija, llamada Sara del Mar, con María Magdalena, y fueron a vivir a Francia. Pero, ¿qué tiene esto que ver con la misión de Jesús? Él predica, hace milagros, vive para los demás, y sigue un plan con relación a Dios que amplía una sucesión de pautas preestablecidas de mucho tiempo atrás, pero ahora se jubila… entonces, todo lo andado viene a tirarlo por tierra para vivir como otro mortal. Él, que presumía de castidad, de regresar al Padre cuando hubiese Resucitado, de que hay que vivir para predicar que el Reino de Dios se ha acercado, que hay que arrepentirse y bautizarse… etc… ese mismo Jesús que dio mandamientos a sus seguidores antes de irse (y le ven muchos testigos se alzado a los Cielos), ¿se va a vivir a Francia y reniega de todo lo que durante su vida profesó? Para quien no estudia sus enseñanzas ni cómo lo que se profetizó sobre él se cumplió, todo esto puede tener algo de sentido. Si bien, Jesús dijo que era el Ungido de Israel y que sucedería a David en el trono, pero nunca mencionó la Galia.

La Novela El Codigo Da Vinci Escrita por Dan Brown

La Novela “El Codigo Da Vinci” Escrita por Dan Brown

Cabe señalar la ironía de que, si él enseñó que Dios es nuestro Padre, y él es el Hijo, como lo llamaron sus seguidores, “unigénito” y “primogénito”, ¿qué era la tal Sara? Y ¿Cómo sería visto desde entonces Jesús? Nuestro padre Jesús y Dios nuestro abuelo… sencillamente, si se cree en el Jesús histórico-bíblico es simplemente subjetivo y tendencioso inventarse otro fuera de la fuente original para dañarle la reputación y justificar los criterios humanos, pretendiendo ver en él algo que no es para no hallar en uno mismo la búsqueda de ser como él. Si algo más hemos de recordar en este respecto, es precisamente que él enseñó que fuésemos imitadores suyos, así como él lo es de Dios, buscando la perfección, viviendo en santidad, en la ayuda al prójimo y acorde al plan de Dios, no conforme a las ideas e intereses humanos.

Los Merovingios

Matrimonio de Jesús y María Magdalena

Matrimonio de Jesús y María Magdalena

Quienes creen en esta fábula, la cual no tiene una sola fuente o argumento, buscan ver en los Evangelios algún apoyo, diciendo que las bodas de Caná eran las suyas propias con esta María, no echando de ver que el propio relato dice que Jesús y sus discípulos fueron “invitados” al susodicho. ¿Desde cuándo se invita uno a sí mismo a su propia boda? Luego otros escarban en los manuscritos de Nag Hammadi, exagerando el Evangelio llamado “de María Magdalena”, donde dice que Jesús la amaba a ella “más” que a los demás. ¿Desde cuándo compara uno el amor a una mujer con el amor a sus amigos? Si ella hubiese sido su pareja, reza de absurdo que ellos le preguntasen eso o se escandalizaran. Asimismo se juega con las ideas de que él le daba besos más que a ellos, como si eso significase algo más, o algo malo. A lo mejor hay quienes creen que una mujer queda embarazada por un beso, pero a nivel histórico, fueron los cristianos, desde el hábito que les pegó Jesús, los que llevaron a occidente la costumbre de darse besos como saludo y como símbolo de la paz.

Quienes también analizan el Evangelio de Felipe, leen que dice que María era “su compañera”, pero según lo que “ellos pensaban”, no porque Jesús se los hubiese dicho. En todo caso, ser su compañera no significa en lo absoluto ser su “mujer”. En todo caso, quienes leen ese verso no lo completan, evadiendo la frase siguiente donde Felipe aclara que «María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera.» Si no está hablando en un sentido figurado y espiritual, entonces Felipe no conocía a su propio maestro.

Pero hay quienes ven esto aún más lejos, asegurando que efectivamente hay un linaje judío en Europa que espera retomar el trono de David algún día. Aunque este mito no tiene fundamento, salvo en leyendas Illuminati, muchos ven en los merovingios a los descendientes de Jesús y María Magdalena. Los Templarios, acorde a este cuento, habrían hallado este secreto en Tierra Santa y lo esconderían para no dañar la imagen de la Iglesia Católica, la cual les estaba patrocinando en las cruzadas. Esto se conocería como el Priorato de Sion, confundido con los Protocolos de los Sabios de Sion, que es un texto ruso que refiere una conspiración judía mundial para dominar el planeta.

merovingios

Los Merovingios

Lo cierto en la historia solo es que los merovingios fueron una dinastía germánica que gobernó varias partes de Europa entre los siglos V y VIII, habiendo sido poco después sustituidos por los carolingios. En ningún relato de estas monarquías se hace mención a esta fábula, aunque escritores como Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln o el famoso Dan Brown han hecho fantasear a muchos con su literatura. El programa televisivo “Buscando la Verdad” (Digging for the Truth) del canal “The History Channel” realizó un análisis genético de Aragunde (Arnegonda), quinta esposa del rey de linaje merovingio Clotario I. El resultado del análisis concluyó que el ADN de Aragunde «no tenía los marcadores que podrían esperarse de la población de Medio Oriente; en cambio, su ADN mostraba que provenía de Europa».

Frederick Guttmann R.

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