Jesus Osiris

La Resurrección, ¿Jesús u Osiris?

Jesus Osiris

Jesus-Osiris

Los Textos de la Pirámide, que rondan el 3.000 A.C. cuentan un famoso relato que posteriormente se seguiría refiriendo en Egipto, y que hoy no deja de mencionarse al referirse al cristianismo.

seth y osiris

Seth y Osiris

Dos supuestos dioses patrones del Alto y Bajo Egipto disputaban la soberanía. La lucha de estos hermanos, Osiris y Seth, es ganada por Seth, cuando éste fabrica un sarcófago para Osiris y lo persuade para entrar en él. Acto seguido lo lanza a las aguas que lo llevan hasta Fenicia. Osiris, aunque se suponía que era un dios, fallece, pero Seth le busca con la intención de mutilarle en más de una docena de partes, y reparte los trozos por diferentes lugares, muy distantes unos de otros, presumiblemente temiendo que con su conocimiento, los partidarios y defensores de Osiris le pudieran reanimar.

Isis, la diosa representada con la estrella de 8 puntas y con la estrella Sirio, busca a su hermano y esposo, Osiris, con la ayuda de su hermana Neftis, mujer de Seth, y recuperan 12 partes, careciendo de la decimotercera, la cual no encuentran. Ellas piden ayuda a Thoth, creador de la escritura, para revivir a Osiris, pero, dependiendo de todas las partes, Thoth crea artificialmente la pieza faltante y le vuelve a traer a la vida a través de poderes secretos.

seth osiris

Anubis embalsamando a un faraón

A pesar de revivir, Osiris, dios identificado con la constelación de Orión, parece no volver a estar en sus plenas facultades y decide volver al cielo, al lugar de donde proveía: Orión. En la cultura definen el “más allá” como el Duat, donde ya Anubis pesaba la vida de los difuntos, pero era confundido con un sitio en los Cielos, no en el inframundo, en los salones de Amenti.

Esta extraña resurrección, una que deja a un dios casi inservible, ya se había repetido con su padre Ra –aunque las versiones varían, diciendo algunas que Osiris era hijo de Geb/Seb y Nuit, y por tanto bisnieto de Ra-. El dios solar usaba un cuerpo para estar en el planeta Tierra reinando en Egipto después de Ptah, sin embargo, Hathor, la antigua Sakhmet, le tiende una trampa para que una víbora le envenene. Ra consigue curarse, pero su cuerpo mortal se hace inútil, por lo que decide abandonarlo y volver a los lugares celestes, al cosmos.

ojo de horus

El ojo de Horus

Ra cede su reinado a Osiris y Seth, pero Osiris también se va. Isis, de una manera no explicada, queda fecundada por Osiris en algún momento antes de su muerte y su subsiguiente abandono del cuerpo revivido. Isis no presumía de ser virgen, pero, como en tantos casos mitológicos, concibe “in vitro”. Su hijo, Horus, el distante, venga a su padre expulsando a Seth y desterrándolo al desierto con la ayuda de los Shemsu-Hor, y recibe el nombre oculto que poseía Ra y el título y poder de reinar Egipto.

Unos 3.000 años después de estos eventos, en algún momento de Primavera u Otoño, nace en Belén Efrata el Mesías de Israel, también de manera sobrenatural, como otros casos, pero, como en pocos, de una doncella que no había conocido varón, conforme a lo que esta idea se comprendía en la sociedad hebrea desde siglos atrás.

Isis Osiris

Isis arrodillada frente a Osiris

A diferencia de Horus, Jesús trata con el pueblo de forma cercana, les enseña el mensaje de la paz y el amor, y que el Dios Verdadero es nuestro Padre,morando en cada uno de nosotros. Sin embargo, acorde a las profecías que le precedieron, Jesús muere en Jerusalén y resucita al tercer día. Muy distinto que Osiris, a Jesús no se le quiebra ni un solo hueso, y tampoco depende de la intervención de magia o dioses menores. Para mostrar mayor grandeza, y la verdadera Resurrección, Jesús se presenta durante 40 días a sus seguidores con el cuerpo inmortal, uno que, como advierte Pablo décadas después, es incorruptible y acorde a lo espiritual. Posteriormente y con dicho cuerpo glorioso sube a las alturas.

La historia egipcia no era desconocida para los pueblos de alrededor, ni mucho menos la importancia de esos dioses, al grado de que Jehovah empezó, precisamente, dándose a conocer en ese país, devastándolo y ridiculizando a sus deidades. De la misma forma, el mito de Osiris cobraba vida por milenios, pero ahora Jesús mostraba una realidad patente, no sujeta a trucos o intentos fallidos de dar la vida, como ya lo había intentado Zeus con Atis o con el cazador Orión… casos fallidos, frustrados, incompletos y más parecidos a la leyenda hebrea del Golem (mitad vivo y mitad muerto), que a un ser “superior”.

No solo Jesús resucita en esos días, sino que con él muchos muertos que llevaban siglos en el sepulcro vuelven a la vida, y después, personajes como Pedro y Pablo, por el poder del Altísimo, reviven a muertos. De hecho, Jesús ya había resucitado a gente durante su ministerio, en escenas vistas tiempo atrás, cuando otros devolvieron la vida a muertos: el profeta Elías lo hizo en su tiempo y el mismísimo cadáver de Eliseo, que consiguió revivir a otro fallecido que tan solo tocó sus huesos.

Muchos han tratado de burlar la muerte, beber el agua de la inmortalidad, reencarnar, comer de las manzanas doradas o la ambrosía. Aún la ciencia moderna consigue reanimar un cuerpo muerto, pero en ninguno de los casos, salvo con Jesús, y a partir de él por su muerte y resurrección, han recibido el cuerpo inmortal, estando todos los demás sujetos a la finalidad del cuerpo mortal: el deterioro y postrer fallecimiento.

Osiris, igual que Ra, trató de seguir reinando con su cuerpo repuesto pero le fue imposible; Atis terminó como un pino verde; Orión, igual que las Pléyades, como una constelación; Dumuzi, como un árbol; del Mitra romano, una deidad ocultista, no hay una sola referencia a que hubiese revivido; de Krishna no se habla como realmente resucitado sino viviendo en el espíritu, recordando que su cuerpo fue, como en los ya mencionados mitos, un vehículo mortal (avatar), en este caso para el dios hindú Vishnu.

Ra

Ra

Aunque alguien haya vuelto del más allá, o presumiese con devolver la vida, solo a través de Jesús hay resurrección de muertos, REALMENTE, y bajo la forma de un cuerpo incorruptible e inmortal, como la promesa para el género humano, advertida desde los tiempos milenarios.

Las narraciones bíblicas no pretenden evocar leyendas para reforzar la idolatría a Dios o a Jesús, sino informar con hechos empíricos al hombre sobre la realidad que nos aguarda en el Siglo Venidero y la esperanza en la cual han de vivir aquellos que desean alcanzar esa promesa. Todo el plan de Dios con respecto al hombre a lo largo de los tiempos radica precisamente en la eliminación de la muerte y el paso del hombre a su inmortalidad y a la vida eterna.

«Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.» (1ª Corintios 15:42-44)

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